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La gestión del colapso de Corea del Norte

LOS ANGELES – En los últimos meses, Corea del Norte ha vuelto a mostrar una temeridad notable. Primero, el régimen amenazó con llevar a cabo más ensayos nucleares si las Naciones Unidas no retiran su recomendación de enjuiciar a los líderes del país por crímenes contra la humanidad en la Corte Penal Internacional. Además, funcionarios estadounidenses sostienen que el régimen organizó un ciberataque clandestino contra Sony Pictures supuestamente debido a sus objeciones sobre la película “The Interview”, una comedia basada en un intento de asesinato del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. Luego, en otro giro melodramático, durante su discurso de Año Nuevo, Kim ofreció reanudar las conversaciones con Corea del Sur.

Evidentemente, es necesario analizar las acciones del régimen de Kim. Sin embargo, eso no debe desviar la atención de los riesgos reales en la península de Corea: el precario control del poder que tiene Kim y los peligros que podrían surgir si su régimen se derrumbara. En efecto, ninguno de los actores estratégicos clave de la región – China, los Estados Unidos y Corea del Sur – parecen estar preparados en forma adecuada para esa situación.

Eso debe cambiar rápidamente. Lo más crucial es reconsiderar la vieja suposición de que los Estados Unidos deben encabezar la respuesta a lo que suceda en Corea del Norte.

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