VARSOVIA – Normalmente, una pequeña manifestación antibélica no sería noticia de portada, a menos que ocurra en algún lugar como Moscú, donde pocos se atreven a presentar oposición abierta a la agresión del Kremlin contra Ucrania. El riesgo sería aún mayor en Gaza, devastada por la guerra. Incluso antes de este conflicto, la respuesta de Hamás a cualquier crítica a su mal gobierno era represión brutal y tortura. Pero el 25 de marzo, cientos de personas salieron a las calles en Beit Lahiya (norte de Gaza) para protestar no sólo contra la guerra, sino también contra Hamás. Coreando «basta de guerra», «fuera Hamás», «Hamás terroristas», los manifestantes enviaron el mensaje correcto: la guerra no terminará mientras Hamás, que la inició, siga en el poder.
VARSOVIA – Normalmente, una pequeña manifestación antibélica no sería noticia de portada, a menos que ocurra en algún lugar como Moscú, donde pocos se atreven a presentar oposición abierta a la agresión del Kremlin contra Ucrania. El riesgo sería aún mayor en Gaza, devastada por la guerra. Incluso antes de este conflicto, la respuesta de Hamás a cualquier crítica a su mal gobierno era represión brutal y tortura. Pero el 25 de marzo, cientos de personas salieron a las calles en Beit Lahiya (norte de Gaza) para protestar no sólo contra la guerra, sino también contra Hamás. Coreando «basta de guerra», «fuera Hamás», «Hamás terroristas», los manifestantes enviaron el mensaje correcto: la guerra no terminará mientras Hamás, que la inició, siga en el poder.