acemoglu12_FABRICE COFFRINIAFP via Getty Images_climateprotestgirlstudent Fabrice Coffrini/AFP/Getty Images

¿Los jóvenes activistas climáticos tienen razón?

CAMBRIDGE – El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera ha provocado que las temperaturas de superficie promedio a nivel global aumentaran casi un 1°C en los últimos cien años. No hay dudas en la comunidad científica de que estos cambios son una consecuencia directa de la actividad humana. Sin embargo, parece cada vez más improbable que estemos en condiciones de reducir lo suficiente las emisiones de GEI como para frenar y luego revertir el calentamiento global.

Se espera que los costos de esta incapacidad –crecientes niveles de los océanos, desplazamiento masivo de la población, episodios de condiciones climáticas extremas más frecuentes y propagación de nuevas enfermedades infecciosas- sean catastróficos, aún sin considerar los “riesgos de eventos excepcionales” verdaderamente apocalípticos identificados por el difunto Martin Weitzman de la Universidad de Harvard. Y muchos de los costos serán asumidos por los jóvenes de hoy.

En esta situación, ¿la “huelga escolar por el clima”, un movimiento internacional de estudiantes y activistas jóvenes, podría ser la solución? Sí y no. El mundo –particularmente Estados Unidos- necesita una llamada de atención. Hay que hacer añicos nuestra falsa sensación de confort –alentada por discursos engañosos sobre geoingeniería y otros remedios tecnológicos milagrosos-.  Ofrecer respuestas sólidas ante los gigantescos desafíos colectivos siempre ha exigido un compromiso sostenido de parte de los ciudadanos y de la sociedad civil.

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