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khrushcheva115_Michael Kappelerpicture alliance via Getty Images_boris johnson Michael Kappeler/picture alliance via Getty Images

Boris bolchevique

MOSCÚ – La mayoría de la gente se imagina las revoluciones como terremotos o erupciones volcánicas que llegan sin aviso y barren sistemas políticos enteros. Pero los historiadores, los politólogos y hasta algún que otro político saben que la realidad es muy diferente: las revoluciones se producen cuando un sistema se vacía o descompone desde el interior. Sólo entonces los revolucionarios pueden descartar las normas de conducta establecidas (o incluso la verdad) como insignificancias que no deberían oponer obstáculos a la voluntad popular. Las revoluciones se producen cuando (como dicen los chinos) los sistemas de poder pierden el “mandato del Cielo”.

El tiempo dirá si hoy somos testigos del vaciamiento de la democracia británica. Pero es muy posible que el primer ministro Boris Johnson haya cruzado un Rubicón invisible con su reciente pedido de suspensión del Parlamento entre mediados de septiembre y el 14 de octubre, para que los representantes elegidos del pueblo no tengan casi ninguna chance de frustrar sus planes para un posible Brexit sin acuerdo el 31 de octubre.

Pase lo que pase ahora, tal vez la democracia parlamentaria británica ya nunca volverá a ser lo que era; sin duda, no será el modelo que tantos en el mundo otrora admiraban.

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